RUTA 9: de la carretera vieja a Campillo de Llerena por Sierra Velita

 

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Clik para ampliar mapa...Recorrido: 8 kilómetros. Duración: 3 horas.
Grado de dificultad: fácil.
 Para llegar hasta el punto de partida debemos de tomar la carretera C-413 de Valencia de las Torres a Campillo de Llerena, poco antes de llegar al río Matachel nos desviaremos por un camino que sale a la derecha y aparcaremos poco antes de llegar al puente, remarcar si acaso que la ruta no tiene tráfico rodado habitual, y que se trata de un itinerario de ida y vuelta.

Desde el puente veremos otro de nueva construcción que atraviesa el río. La corneja, el estornino, la golondrina y algún vencejo serán, nuestros primeros anfitriones muy probablemente. Veremos al otro lado los sauces, la maraña de zarzas, el fresno, los juncos, la adelfa y el tamujo propios de la vegetación de ribera.

Si el silencio es compañero de travesía tanto la gallineta como el zampullín nos maravillarán con sus zambullidas. La sensación de que entre el líquido elemento algo rezuma vida, será percibida si el vigilante barbo y/o intrépida pardilla rozan el aire con su fusiforme cuerpo en pos del atrevido mosquito que sesga el cristal del agua en dilatadoras y tenues ondas.

La rastrera jara crespa.El paisaje adehesado nos acompañara en casi todo el trayecto unas veces con matorral y otras con vegetación herbácea. Mirando a la sierra observaremos un acebuchar con un denso matorral de jaras,  también descubriremos el roquedo que asoma a duras penas y los peñascos que miran al valle con sed, son piedras que dan al Sur para que el sol caliente su superficie pétrea y morena.

Sol y luz para que la vida genere energía, se establezca el acebuche y nuestra arraigada encina, para que nuestros ojos se deleiten y se impregnen de imágenes y sensaciones dignas de serenidad, la paz bucólica del campo, armonía del reencuentro con la tierra, la que todo da y nada niega.

Si la visita es en primavera, sin duda, la mejor estación para realizarla, el ládano de las jaras impregnará de fragancias todo el recorrido, esencia que además de atraer a muchos insectos polinizadores hace disminuir la acción de los rayos solares sobre la cubierta vegetal. Mil colores atraparán nuestros sentidos, la gama de los verdes, los blancos, los azules del cielo limpio de nubes, rosas salpicados de amarillos, grises...

Nadie debe sorprenderse de la cantidad de perdices que saldrán de nuestros alrededores, pues, los cotos de caza las miman como oro en paño hasta la llegada de la temporada de caza. La modalidad utilizada para su caza es la llamada "ojeo" que consiste en que un grupo de batidores empujan las perdices hacia una línea de tiradores que se encuentran en los puestos, ayudados por uno o dos secretarios cuya misión es recordar las piezas caídas por el tirador y cargar las armas, esta modalidad sólo está permitida en los cotos privados de caza, para los menos duchos en estas artes le puede servir de ejemplo la película "Los Santos Inocentes".

Si el tiempo acompaña y las condiciones son las idóneas quizá la sombra alada del buitre leonado, o del águila real se dibuje en nuestro entorno, si es el caso, unos prismáticos y a gozar, ¿quién tuviera alas?

Si volvemos la vista atrás tendremos una bonita panorámica de Las Guareñas, Atalaya, Cigarral, el Chorro, Peña Loba...

A la izquierda y sin dejar de ascender tenemos el arroyo de las Carboneras encajonado en un hondo barranco, una zona poco degradada, se trata de una vaguada profunda con fuertes pendientes y que nos acompañará en buena parte del recorrido. En frente la roca descubierta formando los típicos cuchillos.

Jara cervuna.La vegetación en general está compuesta por cistáceas con predominio de la especie pringosa, variedad maculata, la encina, el majuelo y el peral silvestre.

En las proximidades del arroyo encontraremos la olivilla (Teucrium fruticans) y los juncos churreros; junto a los roquedos aros, candiles, y en los lugares más despejados de vegetación la ceborrancha y el cantueso,...

El rabilargo, el más bello de los córvidos, nos sorprenderá con sus colores y asustará con su sonido fuerte y grave, ave que únicamente podremos ver a nivel mundial en la zona Sur de España y en China.

Y entre soles, recuerdos de trovadores, tórtolas y palomas torcaces arribaremos a la caseta de peones camineros, lugar donde esta senda se une a la carretera nuevamente, queda sentarse y respirar relajadamente; llegado el momento comenzar a bajar por la senda que hemos recorrido.