RUTA 8: del Puente Viejo

 

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Recorrido: 12 kilómetros.
Grado de dificultad: media.
Duración: 6 horas.
El lugar de origen de este trayecto se encuentra en el Puente Viejo, que si bien en algunas cartografías aparece como Romano o de las Monjas toda esta terminología hace referencia a la misma construcción.

Comenzamos por cruzarlo y dejando atrás el Matachel continuaremos por este camino olvidándonos a nuestro paso de toda senda que nos aparezca, bien a un lado u otro, bien a ambos. En principio podemos hablar de que la mitad del trayecto transcurre por un monte adehesado, unas veces con más y otras con menos fracción de cabida cubierta. El primer paraje con el que nos encontramos recibe el nombre de Dehesa de San Martín, santo que para algunos fue el primer patrón del pueblo, entrando enseguida en la parte del tío Potrico, aquí nos encontramos con algo poco frecuente en nuestro término, el eucalipto, que se encuentra distribuido linealmente a ambos lados de un camino que cruzaremos, dejando atrás una serie de dependencias agropecuarias cuidadas con bastante esmero.

La coscoja, detalle del fruto y hoja.Sin dejar nuestra particular vereda (camino de Hornachos a Maguilla), a cosa de un kilómetro se encuentra el Cortijo del Cuarto de la Casa, en cuyos terrenos cercanos al río hay restos de construcciones presumiblemente de época medieval, no pudiendo ajustar la fecha por falta de un estudio en profundidad de la zona.

Si seguimos en el empeño arribaremos a la Casa del Coscojar, en cuyas cercanías se halla una charca del mismo nombre donde hace unos años se pescaba el black-bass (Micropterus salmoides) de cerca de un kilo de peso; lugar este muy apropiado para poder observar al buitre leonado en los días veraniegos de intenso calor.

A la altura de la charca se nos presenta un camino que toma dirección Sureste y en cuyas cercanías se encuentra el arroyo de San Martín que a la vez es linde con el termino de Hornachos, su tendencia es a bajar en busca del río Matachel, por lo que habrá que tener especial cuidado con otras veredas que nos salgan al paso y no tengan dicha disposición. Sin mucho esfuerzo llegaremos al Pasín del Coscojar, que también da nombre a la charca que allí se forma. Excelente rincón para practicar el relajado deporte de la pesca deportiva con especies como la boga, el barbo, la carpa, el bordallo, la pardilla, el black-bass y el cangrejo rojo.

La vegetación de ribera de este húmedo paisaje está compuesta por sauces, fresnos, adelfas, tamujos, atarfes, álamos, rosales silvestres, junqueras, zarzamoras, etc. A comienzos de primavera florecen en sus orillas arenosas el bello lirio de invierno (Iris planifolia) y la fugaz mazuca (Iris sisyrinchium), este último muy común en casi todo el municipio. Las restantes especies de fauna más comunes son el conejo y la perdiz, es decir, las especies que tienen un aprovechamiento cinegético, en cuanto a las más silvestres será difícil observarlas pues se ven relegadas a trastear las zonas más marginales, salvo el grupo de las águilas que seguro nos seducirán con su presencia etérea. Es también un lugar idóneo para el descanso y llegado el caso para reponer energías con el sano fin de culminar con éxito el resto del itinerario.



El muro de La Campana en el río Matachel.Continuaremos, una vez hallamos cruzado el río y dejado atrás .el Peñón del Cabril, lugar de asentamientos prehistóricos, por la orilla derecha del río aguas arriba. Las aves que merodean en el medio acuático no dejarán que nos acerquemos lo más mínimo, puesto que desde la distancia marcharán en busca de otros lugares más tranquilos.

Llegaremos hasta el Molino de las Monjas, del que se dice que era propiedad de una pequeña comunidad de monjas que vivía por estos alrededores, se conserva en estado bastante ruinoso, pero merece la pena su visita.

Nos paramos en el muro de La Campana, una construcción para el embalse de agua. La pared o muro está construido con fabrica de piedra natural, siendo las cascadas de agua blanquecina que la saltan junto al rumor del río un atractivo muy peculiar que hacen de este rincón natural un lugar adecuado para tomarse el tiempo con tranquilidad, relajarse y disfrutar de las delicias de la naturaleza, y si el sol aprieta podemos refrescamos en sus aguas.

A unos 200 metros del muro tomamos un camino llamado de la Atalaya que sube parejo al arroyo del Quiebrajano, por donde seguiremos hasta encontramos con la vereda del Cerrajón girando entonces a la izquierda, esta senda transita en forma de vaguada hasta llegar a una pequeña charca nutrida por el arroyo de Peña Lobada. Proseguiremos dejando a la derecha el cerro del Almendro hasta el río, junto a su cauce discurre una pista que nos llevará al Puente Viejo.