| RUTA 4: de la laguna del Grano de Oro |
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de la ruta 4
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Recorrido:
5 kilómetros. Duración: 2 horas.
Grado de dificultad: fácil.
Es un itinerario bastante sugerente, si bien es recomendable no hacerlo en las
horas centrales del día.
El punto de inicio está en la Laguna del Grano de Oro, estanque natural que
suele secarse en verano, en esa fecha el suelo del fondo seco y agrietado delata
la falta de lluvias, la omnipresencia del sol y su inherente calor. En primavera
suele estar rebosante del líquido elemento y en la paz del invierno chapotean
las aves invernantes que nos visitan del norte de Europa, si el invierno es
lluvioso, será dormidero de alborotadoras grullas.
Tierras cerealísticas por excelencia donde se cultiva trigo, cebada, girasol,
lugar donde la avutarda se entrega a pasiones y se envalentona ante rivales
realizando su cortejo característico para convencer al grupo de hembras de su
poderío.
Poniendo
rumbo al Sureste por el camino del Puerto de la Laguna del Grano de Oro llegaremos
al cortijo de la Garitana, aquí hubo una mina, está rodeado de un olivar y algunas
construcciones adyacentes en un estado ruinoso. Continuamos andando por el camino,
ahora junto a un arroyo que suele tener agua durante todo el año. Andamos por
la linde Sur del municipio hasta la alameda de la Fuente del tío Cominos, lugar
donde comienza la vía pecuaria denominada la Colada del Cañuelo que transita
en dirección Este con una anchura que ronda los diez metros. La alameda es una
isla entre tanto campo de cereal, el álamo negro y algún que otro olmo la conforman
y dan una espesa sombra que guarda la fuente para quien tenga sed.
Llegado el momento avanzaremos en la misma dirección, por la referida vía llena
de pajarillos y tupida de formaciones herbáceas que jalonan el arroyo, son lugares
por donde deambula la mimética codorniz, la perdiz, la rana común, la ranita
de San Antonio, el elegante sisón, etc. . .
Un cruce de veredas, es el camino de Valencia de las Torres a Rubiales o viceversa
que tomaremos hacia la izquierda por donde corre otro arroyo.
Pronto divisamos a lo lejos la Alameda Sucia, así llamada porque la constituyen
tal densidad de chirpiales y brinzales que no hay quien entre. Otra isla para
infinidad de especies que se convierte en espacio idóneo de anidamiento para
el búho chico, la urraca, y donde suelen estar a la expectativa tanto el águila
ratonera y el milano negro.
Seguimos
entre trigos y girasoles, o barbechos según el tiempo, hasta encontrarnos con
el camino de Campillo de Llerena que cogemos a la izquierda hasta llegar a la
laguna Grano de Oro. Sobre ella, dicen nuestros mayores, que hace algunos años
ocupaba más extensión de terreno e incluso había una arboleda en su entorno,
que daba una buena sombra, lo cual no es extraño, pues en esos páramos cualquier
penumbra en tiempo de verano se puede tachar de bendita.