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Valencia de las Torres, hombre y naturaleza.
El vínculo de los habitantes de Valencia de las Torres con su medio ambiente ha
estado siempre francamente ligado a la naturaleza, relación que debemos
considerar como un legado de nuestros antepasados. Esta interrelación ha que dado escrita para la posteridad en la
1 terminología toponímica, herencia de la que todos nos deberíamos sentir
orgullosos y a la que sería grato seguir contribuyendo con nuestro esfuerzo,
conservando y protegiendo nuestro patrimonio natural, que al fin de cuentas ha
sido y sigue siendo nuestra "casa" y nuestra tierra, aunque la titularidad de la
misma no nos pertenezca.
Valencia de las Torres, contraste
Tierra de contrastes donde se fusionan ecosistemas típicamente agrarios con
grandes extensiones de dehesas y matorral mediterráneo. Seguramente es Valencia
de las Torres el lugar donde mejor se puede observar esa marcada diferencia a la
que nos hemos referido.
En la zona Sur las tierras se encuentran estrechamente ligadas a la agricultura
tradicional, de la que nos merecen el cultivo del olivar, la mayoría encepados a
partir de acebuche y los terrenos de cultivo tradicional en donde los arados
surcan los suelos sembrando trigo, ceba- da, avena-veza, garbanzos, habas,
girasoles. Zona húmeda, dehesa y matorral
lino, etc. Cuando se ha realizado la siega y durante la época de estío los
rebaños de merinas aprovechan los pastizales agostados, también denominados
rastrojeras.
El Norte fundamentalmente adehesado, donde ovejas y cerdos conviven en armonía
con la naturaleza, y precisamente separando estos ambientes la sierra, con sus
pequeños cuchillos pétreos, las manchas de matorral salpicadas por doquier con
mil y un aromas de flores, de las que las incansables abejas recolectarán el
néctar para fabricar la dulce y rica miel de nuestros campos.
Las zonas de ribera de los cauces fluviales, charcas, arroyos son lugares de
encuentro y refugio para multitud de especies, en ellas rememoramos la aptitud
del hombre por asentarse cerca de los cursos de agua, no olvidemos que el agua
es fuente de vida.
Valencia de las Torres, sus dehesas.
Sobre la dehesa se han descrito multitud de libros, con más o menos acierto,
pero en lo que todos coinciden es en su raíz etimológica procedente del vocablo
latino" deffesa" o "defensus", que hace referencia a un terreno reservado o
protegido para el descanso y alimentación del ganado de labor de los pueblos, o
para los señores feudales. Este significado aún se mantiene en el caso de la
dehesa Boyal, que también está representada en nuestra localidad. La otra
acepción está relacionada con el carácter agrosilvopastoral de la dehesa,
aspecto que agrupa
como bien dice la expresión, las labores
agrarias, forestal y ganadera, las tres sumamente ligadas a la actividad humana
empeñada en arrebatar tierras a los bosques con el fin de destinar1as a pastizal
para el aprovechamiento ganadero.
Aún podemos observar en el término algunos pequeños rodales del primitivo bosque
mediterráneo, sin duda un bien cada vez más escaso, del que procede claramente
la dehesa.. Hoy la dehesa es un
terreno cubierto en parte por la proyección de copa de las encinas, si bien,
también otros árboles pueden llegar a formar una dehesa (por ejemplo el
alcornoque, el quejigo, o el fresno desmochado), es la encina la especie
predominante. Las tierras ocupadas que tienen una cubierta de alrededor del 40
por ciento se dedican principalmente a la producción de pastos y frutos para el
ganado vacuno, lanar y de cerda básicamente. La producción de bellota en
nuestras dehesas es bastante buena, aproximadamente unos 550 kg. por hectárea y
año, no siendo la encima muy vecera.
En este medio en los últimos años están proliferado las fincas cuya única dedicación
es la actividad cinegética, que si bien es un gran recurso que genera pingües
beneficios, tampoco sería justo olvidamos de las demás actividades que junto con
ésta complementan y mejoran no sólo el monte, sino también el bienestar rural.
El patrimonio natural es común, si ese patrimonio no puede ser disfrutado por
todos se genera un malestar social cuyo principal perjudicado suele ser el
ecosistema en el que se asienta la comunidad.
En definitiva se trata de un eco sistema antropizado, que requiere de un buena
gestión que no abuse de su capacidad, que reciba los tratamientos adecuados para
su regeneración y conservación, y que sirva para que las comunidades rurales
puedan aprovechar sus recursos alternativos para sus fines de desarrollo y
sostenibilidad.
Climatología
El clima que disfrutamos o "padecemos" en Valencia de las Torres es semejante a
grosso modo que el del resto de la Comunidad Extremeña y se puede definir como
estacional, de tipo mediterráneo, caracterizado por inviernos lluviosos y fríos,
y veranos secos y calurosos durante el cual las precipitaciones llegan a ser
nulas (desde primeros de mayo hasta finales de septiembre). Se diferencia algo
de las zonas más centrales de la península por tener un moderado carácter
continental, debido a la influencia atlántica que suaviza las temperaturas,
igualmente el relieve también influye en el clima, por ejemplo no hace la misma
temperatura en las hoces del río Matachel que en las cumbres que conforman su
valle. La precipitación media es de unos 532,7 mm al año, y la temperatura media
mensual es de 15,6º C, lo que refleja la moderada continentalidad.
Hidrología
Tres ríos son los que discurren por nuestra tierra, los tres pertenecientes a la
Cuenca Hidrográfica del Guadiana, el Guadamez que nace en Gavilanes en la cota
de 561 m. sobre el nivel del mar y tiene un recorrido aproximado en el término
de 6,8 Km desembocando en el río Guadiana .
El río Matachel, afluente del Guadiana, que atraviesa el término de Este a
Oeste, y tiene un recorrido aproximado de 24,8 Km. Y el río Retín, el más
sureño, nos atraviesa con un recorrido de 9,2 Km., cediendo sus aguas en el
Matachel.
En general son corrientes fluviales dependientes de un régimen pluvial casi
absoluto, que se caracterizan por la estacionalidad de sus caudales en gran
parte del año, consecuencia directa de la escasez e irregularidad de las
lluvias. Los veranos son períodos en los que los ríos sufren un fuerte estiaje,
son entonces las charcas las que mantienen la vida de las diferentes especies de
nuestros ecosistemas. Los máximos caudales se registran en los meses de
invierno.
Los suelos que se asientan sobre la roca madre son en general de poco espesor,
raquíticos. Se trata de suelos jóvenes, desarrollados general- mente sobre
materiales pizarrosos, sin embargo existen también suelos profundos en la zona
de los barros y cuya capacidad cerealística esta muy por encima del resto. En
general podemos hablar de suelos ácidos con un ph entre 5 y 6.
Vegetación
El árbol dominante es la encina (Quercus rotundifolia), aunque con frecuencia
aparece el piruétano (Pyrus bourgaeana)
y algún alcornoque (Quercus suber) o quejigo (Quercus faginea subsp. broteroi)
en zonas de umbrías. Al predominar los suelos silíceos pobres es el ganadero el
uso más generalizado de estos territorios; por tanto el primitivo bosque se
adehesa a base de eliminar gran número de árboles y casi todos los arbustos del
sotobosque. Un incremento y un manejo adecuado del ganado favorece el desarrollo
de ciertas especies vivaces y anuales que tenderá a una mejora del pastizal…
En las etapas preforestales marginales y sustitutivas de la encina son comunes
la coscoja y otras arbustos perennifolios.
Además una destrucción o erosión de los suelos, sobre todo sus horizontes
superiores ricos en materia orgánica, conlleva, además de una pérdida de
fertilidad, la extensión de pobrísimos jarales formadores de una materia
orgánica difícilmente humificable. En tales jarales prosperan Cistus ladanifet;
Genista hirsuta, Lavandula stoechas subs. Sampaiana, Astragalus lusitanicus y
Cistus monspeliensis.
La vegetación arbórea y arbustiva es variada y rica en especies, si bien el
predominio de la encina es excesivo, no podemos dejar de enumerar aquellas
especies que aunque en menor medida también están representadas, entre las que
cabe destacar el quejigo (Quercus faginea) muy escaso; la coscoja (Quercus
coccifera) con su carácterpinchudo; el sauce (Salixsp.) junto a los cauces
de nuestros ríos; álamo negro (Populus nigra); el olmo (Ulmus minar) muy
afectado por la grafiosis; el tamujo (Securinega tinctorea) que forma espesas
masas en los cauces de
los ríos sobre todo en aquellos que tienen un fuerte estiaje; jara pringosa (Cistus
ladanifer), muy abundante en toda la
sierra; el taray (Tamarix africana) junto a las charcas y zonas húmedas; el
piruétano (Pyrus bourgaeana), salteado entre el encinar adehesado y las manchas;
rosal silvestre (Rosa sp.), bastante común, alterna tanto las zonas húmedas como
encinares; las zarzas (Rubus ulmifolius) que se encuentran generalmente a la
vera de los arroyos; el majuelo (Crataegus monogyna) característico del matorral
mediterráneo; torvisco (Daphne gnidium);el lentisco (Pistacia lentiscus),
arbusto importante desde el punto de vista trófico para numerosas especies
animales; la cornicabra (Pistacia terebinthus) que debe su nombre a la forma que
toma la agalla por la picadura de un insecto; el rosco (Ruscus aculeatus) que se
suele encontrar en zonas de umbría; retama (Retama sphaerocarpa), característica
en toda la zona sur de Extremadura; retama negra (Cytisus scoparius); ahulaga
(Genista hirsuta), aparece en zonas muy degradadas y ha sido utilizada en las
matanzas tradicionales; el espino negro (Rhamnus oleoides), desde tiempos
inmemoriales se ha utilizado su madera para mangos de herramientas de mano como
el hacha; vid silvestre (Vitis vinifera); el acebuche (Olea europaea sylvestris),
muy frecuente en las solanas de la sierra, su madera es excelente para la
realización de cachabas y bastones; del fresno (Fraxinus angustifolia) existen
formaciones en la ribera de los ríos; labiérnago (Phillyrea angustifolia),
planta localizada en el término en zonas de sombra; adelfa (Nerium oleander),
propia de la vegetación de ribera; romero (Rosmarinus officinalis);el cantueso (Lavandula
stoechas) se localiza en lugares soleados y con poca tierra; olivilla (Teucrium
fruticans), restringida a ciertos lugares de la sierra; la esparraguera blanca (Asparagus
albus).
En el llamativo capítulo de las flores de nuestros campos, aparte de las ya
mencionadas más arriba, resaltan en primavera por su colorido el nenúfar
amarillo (Nuphar luteum), propio de charcas; celidonia menor (Ranunculus ficaria
)se establece en tierras arenosas y húmedas; la amapola (Papaver rhoeas) es muy
frecuente en nuestros campos de primavera; pepinillo del diablo (Ecballium
elaterium), alrededor de los ríos y arroyos; correhuela blanca (Convolvulus
arvensis); dedalera (Digitalis purpurea), muy escasa y en puntos muy concretos;
candilera (Phlomis ¡ lychnitis); el cardillo (Scolymus hispanicus) que forina
parte de la gastronomía de 1 la zona; el cardo cuajaleches (Galactites tomen
tosa) que todavía se utiliza para hacer los quesos; el cardo borriquero (Carduus
bourgeanus) que pincha como agujas; gamón (Asphodelus ramosus); la ceborrancha (Urginea
marítima), no ha guarro que se resista a darle un bocado a su bulbo;
quitameriendas (Merendera montana),
aparece en lugares desarbolados indicándonos el acercamiento del otoño;
campanilla de otoño (Leucojum autumnale); la mazuca (Iris sisyrinchium) y el
lirio de invierno (Iris planifolia) florecen en primavera; aro (Arum italicum);
candiles (Arisarum vulgare); hipérico (Hypericum perfoliatum), del que se extrae
un buen aceite para las quemaduras y se sigue utilizando como pomada o bálsamo
para relajar los dolores musculares; ombligo de Venus (Umbilicus rupestris),
prospera a la sombra y muy ligado a las zonas rocosas; garbancillo (Astragalus
lusitanicu); la manzanilla (Chamaemelum fuscatum), utilizada desde tiempos
inmemoriales como planta medicinal y también para el dolor de vientre; el
Narcissus bulbocodium y el Narcissus fernandesii este último característico por
su olor a azahar.
La Fauna
La fauna es seguramente para muchos el principal atrayente para acercarse al
medio natural. La caza, actividad que se remonta desde el principio de la
humanidad hasta nuestros días, es un recurso natural que debe ser aprovechado en
beneficio de nuestra pequeña comunidad, siempre y cuando éste sea bien
gestionado. La caza es, para la gran mayoría de personas que buscan en nuestras
tierras, la satisfacción de realizar un prurito que no es otra cosa que el
pábulo que alimenta esa sensación de fundirse con el medio natural que rodea
esta actividad.
Una buena gestión respetando las especies silvestres y con especial atención a
las protegidas y sus hábitats es una inversión de futuro difícilmente
cuantificable tanto en calidad como cantidad.
Maravilllarse observando la naturaleza no es privilegio de unos pocos, es quizá,
volver a las raíces del ser, a los instintos de libertad que aún en lo más
interno de nuestro fuero añoramos y que jamás debimos olvidar, puesto que ese
instinto nos hace tremendamente humanos.
Centrándonos en la descripción de la fauna por grupos comenzamos con los peces,
donde cabe destacar la familia de los ciprinidos, y entre ellos la tenca (Tinca
Tinca), especie común en Extremadura sobre todo en la provincia de Cáceres; la
boga (Chondrostoma polylepis) es la primera especie que remonta nuestros ríos en
la primavera; el barbo (Barbus sp.) es un pez agresivo y muy valiente que planta
cara al hábil pescador; la carpa (Cyprinus carpio) es con diferencia el más
corpulento de los ciprinidos y suele frecuentar los fondos cenagosos; la
pardilla (Rutilus lemingii); el bordallo (Leuciscus cephalus), etc., todas estas
especies piscícolas son de interés deportivo.
A parte de los ciprínidos destacar la colmilleja (Cobitis marroccana); el fraile
(Blennius Fluviatilis), este último de gran valor eco lógico por su escasa
distribución.
Con respecto a la herpetofauna destacar el gallipato (Pleurodeles Waltl); la
rana común (Rana perezi); el sapo común (Bufo bufo); la ranita de San Antonio (Hyla
arborea); el sapo partero ibérico (Alytes cisternasii), todo ellos en el
conjunto de los anfibios. Dentro del grupo de los reptiles el galápago leproso (Mauremys
caspica); salamanquesa común (Tarentola mauritanica); lagartija colilarga (Psammodromus
algirus); y el mayor de los lagartos europeos el lagarto ocelado (Lacerta lepida);
la culebra bastarda (Malpolon monspessulanum); la culebra de escalera (Elaphe
scalaris); culebra viperina (Natrix maura); víbora hocicuda (Vipera latasti),
etc.