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Art. Ortiz de Thovar atribuye al
asentamiento origen romano, de cuya época menciona como existentes en el siglo
XVIII, restos de una fortísima torre, que muy posiblemente no fuera sino la del
homenaje de la casa fuerte santiaguista, allí erigida en el siglo XV, por el
comendador Alonso de Cárdenas. Según este mismo autor, el núcleo fue destruido
por los árabes, quienes posteriormente lo poblarían de nuevo con gentes oriundas
de la región levantina, conectando con tal hecho el topónimo del núcleo. En
época cristiana el lugar pasó a dominio templario, cuyos caballeros levantaron,
según la tradición, la casa fuerte torreada primitiva, que da apelativo al
asentamiento. Más tarde, el enclave pasó a dominio santiaguista como posesión
dependiente de la jurisdicción de Reina, dentro de la Encomienda Mayor de León,
reservándose en la misma la Mesa Maestral la dehesa de Bercial.
La torre de la fortaleza santiaguista, única realmente documentada, alcanza
especial significación histórica, por haber servido de prisión, a finales del
XVI, durante más de veinte años, a Luis de Zapata, quien tras permanecer
encerrado durante cortos períodos, por orden de Felipe II, en, los castillos de
Segura de León y Homachos, fue finalmente recluido, ya dulcificados los términos
de su apresamiento, en este enclave, más próximo a su casa de Llerena. Aquí fue
donde el personaje escribió su Libro de Cetrería.
Esta casa fuerte, cuyas características y composición están reconstruidas con
todo pormenor documentalmente por la profesora Ruiz Mateos, se encontraba al
final de la calle Castillo, que se inicia en la iglesia parroquial, y que en
recuerdo de la antigua fortaleza aún conserva este nombre. No lejos, en la calle
Fuentes, perduran los vestigios de una edificación de mampostería encalada de
dos plantas, con preciosa fachada barroca, correspondiente a la segunda
Encomienda santiaguista de la localidad. Consta la misma de compleja portada, en
la que se unifican amplio vano de acceso con balcón superpuesto, originando un
conjunto ornamentado mediante todo un repertorio de pilastras, comisas,
ménsulas, pináculos, y otros componentes, que dan lugar a un espléndido panorama
constructivo de singular atractivo plástico, según la traza barroca
característica de las realizaciones de esta naturaleza, correspondientes al
siglo XVUI, tan extendidas en la región. En la esquina del edificio se abre una
pequeña hornacina de gran sabor popular.
La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción se trata de realización
de notables proporciones, ejecutada en mam
postería encalada, originaria del
siglo XV, aunque notablemente reformada posteriormente por sucesivas
actuaciones. Su planta es de nave única dividida en cinto tramos, de mayor
amplitud el más próximo a la cabecera, con capillas de acusada profundidad entre
estribos por ambos costados. Las cubiertas se resuelven mendiante bóvedas de
cañón de diferentes desarrollos, con lunetos. La cabecera, más angosta que el
cuerpo del edificio, es poligonal, de doble tramo, con bóvedas de crucería. La
amplia sacristía y una capilla cupulada se anejan por el costado de la Epístola.
Al exterior, el componente más destacado de la construcción es la torre-fachada
de estilo mudéjar que preside la parte frontal, cuya estructura cuadrangular de
ladrillo, mampostería y sillares, avanza sobre el cuerpo del edificio. En su
composición arquitectónica no se diferencian cuerpos mediante las habituales
impostas, si bien los vanos abiertos en sus muros denotan laexistencia de cuatro
plantas.
En la inferior se sitúa una portada granítica apuntada, de sencilla labor. A
ella se superponen, descentradas sobre su eje, dos pequeñas ventanas, la más
alta geminada, y en la zona superior dobles vanos superpuestos correspondientes
a los campanarios, estos ya sobre paramentos exclusivamente realizados en
ladrillo, con labor de traza mudéjar. El remate lo constituye un chapitel con
pináculos angulares. Sobre una de las caras del cuerpo de campanas lucen las
armas del último maestre de Santiago, Alonso de Cárdenas.
Entre los contenidos del interior del templo llama la atención la pila
bautismal, magnifica pieza de alabastro de afiligranada labra renacentista,
representando angelotes entre componentes decorativos, en la que se aprecian
restos de policromía, sobre pedestal igualmente de excelente factura. La obra es
debida a Juan Bautista Vázquez el Viejo, autor también de la estatua orante del
sobrino del Cardenal Silíceo que se conserva en la parroquial de la vecina
Villagarcía de la Torre.
Realización destacable es el viejo puente medieval existente sobre le río
Matachel, a unos 10 km. hacia el norte de la población, situado en la finca
Castillejo, sobre el antiguo camino real. La obra corresponde al itinerario
Sevilla-Córdoba a Mérida, en el que también se encuentra el vecino puente sobre
el arroyo Conejos, de Berlanga; y más hacia el norte, los de Palomas, Alange,
Arroyo de San Serván y otros.
La obra consiste en una estructura de 60 metros de largo, 3 de ancho y 6 de
altura, realizada en mampostería de sillarejo y cal, sobre ocho arcos de
proporciones desiguales, ejecutados con lajas de pizarra y piedra. Aguas arriba
presenta seis tajamares de mampostería con planta triangular, y por el costado
contrario cuatro estribos cilíndricos del mismo material.
La construcción, levantada posiblemente sobre una anterior de época romana,
resulta originaria del siglo XVI reconstruida en el XVIII, y consolidada en el
XIX. El puente se encuentra todavía en servicio, merced a las reparaciones de
mantenimiento que regularmente efectúan los usuarios de las fincas del entorno.
A las afueras de la población se encuentra también la rústica represa de Las
Gallineras, con sus conducciones de ladrillo.
*Biblio.: GARRIDO SANTIAGO, M.: Arquitectura militar de la Orden de Santiago en
Extremadura, Mérida, 1989. MOGOLLON CANO-CORTES, P.: El mudéjar en Extremadura.
Salamanca, 1987. ORTIZ DE THOVAR, Fr. J.M..: Partidos triunfantes de la Beturia
TúrdulaA779.---nin. Blibioteca